← Blog y noticiasArtículos técnicos

Cuándo y cuánto regar: cómo decidirlo con sondas de humedad del suelo

Guía práctica para decidir el momento y la cantidad de riego con datos reales del suelo: capacidad de campo, agua fácilmente aprovechable y cómo leer una sonda multinivel.

19 de octubre de 20268 min de lectura
Cuándo y cuánto regar: cómo decidirlo con sondas de humedad del suelo
lin12

Cuándo y cuánto regar: cómo decidirlo con sondas de humedad del suelo

¿Cuándo hay que regar? ¿Y cuánta agua hay que poner? Son las dos preguntas que más se repiten en cualquier finca de regadío. La respuesta no está en el calendario ni en el aspecto de la planta: está en el suelo, y se puede medir.

Por qué regar por calendario no basta

Regar «los lunes y los jueves» o «dos horas cada tres días» es cómodo, pero la necesidad de agua de un cultivo cambia constantemente: depende del clima de cada semana, de la fase en la que está la planta, del tipo de suelo y de la lluvia que haya caído.

Lo vemos a menudo en las fincas donde trabajamos. En maíz regado por calendario fijo, las sondas mostraron que bastaba con regar cuando el suelo entraba en la zona de agotamiento óptima, y el resultado fue menos riegos y mejor desarrollo del cultivo. En trigo bajo pívot, tras un invierno con lluvias por encima de la media, los datos confirmaron que muchas parcelas no necesitaban riego: confirmarlo evita costes energéticos innecesarios, reduce el riesgo de enfermedades fúngicas y protege la estructura del suelo.

El suelo, un depósito de agua

Para decidir bien, conviene imaginar el suelo como un depósito. Estos son los cuatro conceptos que lo explican, tal como los define la FAO en su guía de referencia sobre necesidades de riego (FAO-56):

  • Capacidad de campo: el agua que el suelo retiene después de un riego abundante, cuando el drenaje se vuelve lento, normalmente a los 2 o 3 días. Es el depósito «lleno». Lo que se aporta por encima se pierde por drenaje.
  • Punto de marchitez permanente: el nivel de humedad por debajo del cual la planta se marchita y ya no se recupera aunque se riegue.
  • Agua total disponible: la que hay entre esos dos niveles en la zona de raíces. Depende de la textura del suelo y de la profundidad a la que llegan las raíces.
  • Agua fácilmente aprovechable (AFA): la parte del agua disponible que la planta puede extraer sin sufrir estrés. Según la FAO, suele estar entre el 30 % y el 70 % del agua disponible; un 50 % es un valor muy utilizado, y es menor en climas cálidos y secos, cuando la demanda es alta.
El suelo como un depósito de aguaPor encima de la capacidad de campo el agua drena. Entre la capacidad de campo y el umbral de riego está el agua fácilmente aprovechable. Entre el umbral y el punto de marchitez la planta extrae agua con esfuerzo. Por debajo del punto de marchitez el agua no está disponible. Exceso: el agua drena Agua fácilmenteaprovechable (AFA) La planta extrae aguacon esfuerzo (estrés) Agua no disponible Capacidad de campoEl suelo, lleno tras drenar (2–3 días) Umbral de riegoRegar antes de bajar de aquí Punto de marchitezLa planta ya no se recupera Zona en la que conviene mantener el suelo
El suelo funciona como un depósito: el objetivo es mantenerlo entre la capacidad de campo y el umbral de riego. Esquema basado en FAO-56.

Cuándo regar: antes de que se agote el agua fácilmente aprovechable

La regla es sencilla: el estrés hídrico empieza cuando el cultivo ha gastado toda el agua fácilmente aprovechable. A partir de ese punto la planta transpira menos y la producción puede resentirse. Por tanto, el momento de regar es justo antes de que el suelo baje de ese umbral.

Con una sonda de humedad, ese momento deja de ser una suposición. Nuestra sonda AD-Root mide la humedad y la temperatura cada 15 minutos en 3, 4 o 5 niveles del perfil, y la app de Agrodevices muestra el estado del suelo con un código de colores que encaja con el esquema anterior:

  • Azul: saturación, posible pérdida de agua.
  • Verde: zona de confort para el cultivo.
  • Amarillo: inicio de estrés hídrico. Es el momento de regar.
  • Rojo: marchitez.

Además, la app envía una notificación cuando el estado hídrico alcanza los umbrales configurados, y si el riego está automatizado con el controlador Master ONE, la propia sonda puede usarse como condición para iniciar, pausar o impedir un riego.

Para leer bien las gráficas, hay tres claves:

  • Fíjate en la tendencia, no en un valor aislado. Lo que importa es la pendiente: si la curva baja de forma sostenida, el cultivo está extrayendo agua. En cultivos extensivos se ve muy claro: el suelo se seca de día, cuando la planta consume, y se estabiliza de noche.
  • Ten en cuenta la fase del cultivo. No todas las fases toleran igual la falta de agua. En la floración de frutales como la nectarina, por ejemplo, pequeños déficits pueden afectar al cuajado y a la producción.
  • Mira también la temperatura del suelo. Con el suelo frío la raíz absorbe menos agua y aumenta el riesgo de encharcamiento; con el suelo caliente el consumo se acelera y el estrés puede aparecer en horas. Por eso nuestras sondas miden humedad y temperatura.

Cuánto regar: llenar el depósito sin que rebose

Una vez decidido el momento, la cantidad ideal es la que devuelve la zona de raíces a capacidad de campo. Si se aporta menos, el siguiente riego llegará antes; si se aporta más, el agua sobrante baja por debajo de las raíces y se pierde, junto con los nutrientes que arrastra.

Como orientación, la cantidad se puede estimar así:

Lámina de riego = (humedad a capacidad de campo − humedad actual) × profundidad de raíces

Ejemplo: con un 30 % a capacidad de campo, un 20 % actual y raíces hasta 60 cm → 0,10 × 600 mm = 60 mm, es decir, unos 600 m³/ha si se mojara toda la superficie.

En riego por goteo solo se moja una parte del suelo, así que este cálculo es solo una referencia. Por eso es tan útil una sonda multinivel: después de cada riego muestra hasta qué profundidad ha llegado realmente el agua.

  • Si solo responden los sensores de arriba, el riego se ha quedado corto.
  • Si los sensores profundos suben mucho y se mantienen altos, el agua se está perdiendo por debajo de las raíces. En olivar lo hemos visto en forma de percolaciones profundas que obligaban a ajustar la dotación.
  • Si las capas medias y profundas se quedan saturadas, la raíz se queda sin oxígeno. En un caso de pera limonera con «falta de vigor», las sondas detectaron justo eso, y reducir la frecuencia de riego permitió recuperar la raíz.

Dónde colocar las sondas para que los datos sirvan

Una sonda solo es útil si mide un punto representativo de la parcela. Las recomendaciones básicas son:

  • En una zona representativa de la parcela y, si hay suelos muy distintos, una sonda en cada tipo de suelo.
  • Dentro de la zona mojada, cerca del gotero, y a las profundidades donde están las raíces activas. En la AD-Root, los niveles de medida van separados 10 cm entre sí y su profundidad se adapta a cada cultivo, hasta un máximo de 90 cm.
  • Con buen contacto con el suelo, sin bolsas de aire alrededor. Por eso, al instalar una sonda AD-Root, se perfora con una broca de unos 25, 32 o 40 mm según el terreno, se rellena el orificio con una mezcla de agua y tierra tamizada del propio hoyo, y se introduce la sonda con varios movimientos de entrada y salida para expulsar el aire.
Sonda de Agrodevices instalada en el suelo junto a la línea de goteo
Sonda instalada junto a la línea de goteo, en la zona que moja el riego.

Sondas y datos climáticos: la combinación perfecta

Los datos del clima ayudan a estimar cuánta agua consume un cultivo. En España, el Ministerio de Agricultura ofrece de forma pública la red SiAR, con más de 450 estaciones agroclimáticas en zonas regables, a partir de las cuales se calculan necesidades de riego.

La diferencia es que el clima permite estimar, mientras que la sonda mide lo que ocurre de verdad en tu suelo: si la lluvia ha llegado a las raíces, si el riego ha mojado lo previsto o si una zona de la finca se seca antes que otra. Lo ideal es combinar ambas cosas: precipitación, riego, temperatura y humedad del suelo en una misma lectura.

En resumen

  1. Conoce tu suelo y hasta qué profundidad llegan las raíces de tu cultivo.
  2. Riega cuando la humedad se acerca al umbral, no cuando lo marca el calendario.
  3. Aporta lo justo para recargar la zona de raíces, sin que el agua pase por debajo.
  4. Ajusta según la fase del cultivo y la temperatura del suelo.
  5. Comprueba después de cada riego cómo ha respondido el suelo.

Si quieres ver cómo funciona en la práctica, en Cómo funciona explicamos nuestras sondas AD-Root y cómo interpretar sus gráficas, y en la calculadora puedes estimar cuánta agua podrías ahorrar.

Sigue leyendo: Sondas de humedad del suelo: tipos y cómo elegir una que de verdad funcione · Riego en fincas sin cobertura: cómo funciona una red LoRa propia

Fuentes: Allen, R. G. et al. (1998). Evapotranspiración del cultivo. Guías para la determinación de los requerimientos de agua de los cultivos (FAO-56), cap. 8 · Enciso, J. M., Porter, D. y Périès, X. (2007). Uso de sensores de humedad del suelo para eficientizar el riego, Texas A&M · Sistema de Información Agroclimática para el Regadío (SiAR), Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CompartirVer todo el blog →

Riego de precisión

¿Hablamos de tu finca?

Cuéntanos tu cultivo y te explicamos cómo medir, controlar y ahorrar agua con datos reales.