El riego invernal suele considerarse secundario en cultivos leñosos, pero la monitorización continua del suelo demuestra que existen diferencias importantes entre especies.
La comparación: olivo y almendro, sin riego y en la misma zona
En Agrodevices hemos comparado los datos de humedad del suelo de parcelas de olivo y de almendro a finales de enero, sin eventos de riego y en la misma zona climática.

Qué muestran los datos
- En olivo, la humedad del suelo presenta una pendiente descendente sostenida, lo que indica extracción real de agua.
- En almendro, la curva permanece prácticamente estable, incluso en las fases iniciales de floración.
La explicación es fisiológica
El olivo, al ser perennifolio, mantiene la hoja durante todo el año. Conserva superficie foliar activa y una transpiración basal continua, también en invierno.
El almendro es de hoja caduca: en esta fase no tiene hojas y florece antes de que vuelvan a brotar. Sostiene su actividad principalmente con reservas internas y su demanda hídrica es mínima.

A finales de enero, el olivo consume más agua que el almendro, no por la floración, sino por la presencia de hoja activa.
Conclusión del análisis de Agrodevices
Qué significa para el riego
Que no se riegue en invierno no quiere decir que el cultivo no esté gastando agua. En el olivar, el suelo va perdiendo humedad día a día aunque no se riegue y sin que se note a simple vista; en el almendro, en cambio, las reservas apenas se mueven.
Por eso este tipo de análisis es la base del riego inteligente: regar cuando aparece consumo real, no cuando lo marca el calendario. Con sondas que miden la humedad del suelo de forma continua, ese consumo se ve en la gráfica, cultivo a cultivo y parcela a parcela.
Sigue leyendo: Cuándo y cuánto regar: cómo decidirlo con sondas de humedad del suelo





